Tamara Cubas: las miradas colectivas
Multitud, la obra más reciente de la coreógrafa uruguaya Tamara Cubas, se presentará en el Teatro de Ciudad Esperanza Iris el 13 de diciembre. El montaje se basa en la pregunta que el filósofo italiano Paolo Virno se formuló sobre cuál es el uno de una multitud, para poder tomar decisiones de manera colectiva, asumir una norma y saber relacionarse con ella.
“El hombre contemporáneo no busca tomar el poder: es desobediente. Virno nos dice que el camino a seguir, si se analiza, es el de la multitud, el de otras formas de organizarse que se alejan de la verticalidad y que incluso incluyen a las redes sociales”, dice Tamara Cubas.
Para lograrlo, los 18 bailarines que participan en la puesta en escena, y que fueron escogidos mediante una audición que buscaba medir la capacidad organizativa de sus cuerpos, crean lo que Cubas llama unidades de acción.
“Éstas son escenas que los intérpretes hacen a partir de las decisiones que toman al organizarse para algo. El diálogo es vital en el montaje, establece un orden, singulariza ideas, plantea problemas reales: ¿cómo, los ciudadanos, llegamos a acuerdos?”, comenta en entrevista.
Antes, el ciudadano pensaba que el presente iba a mejorar el futuro. La realidad, explica Tamara Cubas, es que ni capitalismo ni socialismo llevaron a esta sociedad a nada. La puesta en escena se instala en tiempo presente para resolver el presente.
No plantea soluciones o un camino a seguir para resolver los problemas actuales. Ni siquiera se fija en lo que algunos líderes internacionales creían que se debía hacer para que el planeta funcionara. “Todos estos debates están superados. Nosotros sólo habitamos el espacio y el escenario”.
La coreógrafa explica que los intérpretes deben dialogar entre sí para establecer cuál es el mejor rol de una orden a seguir y cómo se transmiten estas órdenes de lo colectivo a lo particular. Este diálogo, sin embargo, no es hablado, es corporal.
“La premisa con la que surgió este proyecto, es la de saber cómo trabaja un grupo de personas y cómo se organizan para tomar una decisión sin que nadie sea líder”, dice Tamara.
La diferencia respecto a otros espectáculos que analizan las diversas formas colectivas de relacionarse es que, en esta ocasión, los bailarines no saben qué escena continúa después de la que ellos interpretan. En el escenario se mueven de un lado a otro, se arrastran, se sienten, se tocan, se respiran unos a otros, dice Tanara Cubas.
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