Luciana Achugar: danza uruguaya del primer mundo
La danza uruguaya se sigue afirmando a paso rápido, y la presentación de un doble programa que por estos días ocupa a la Zavala Muniz es una prueba contundente de eso. Se trata de un espectáculo en dos partes, que denominadas Un retorno al amor, super natural y necesario y Franny & Zooey dará hoy a las 21 hs su última función.
Concebidas y dirigidas pro Luciana Achugar, ambas coreografías tienen un pie en cada hemisferio. Nacidas en Nueva York, donde la artista reside, furaon ensayadas luego en Montevideo, para ser ofrecidas con un plantel de cinco de las mejores bailarinas de este medio: Andrea Arobba, Carolina Besuievsky, Florecia Martinelli, Paula Giuria y Tamara Cubas, a las que se suma en la segunda parte del programa, la propia coreógrafa y bailarina en escena.
Las dos coreografías en cuestión son bien distintas, y juntas marcan unhito en la escena montevideana del presente. La primera surgió en una galería de arte, y conserva de ese origen un vínculo con la pintura, que las cinco intérpretes sacan de los bolsillos de sus túnicas y esparcen sobre dos paredes en ángulo, como manchas de sangre que dejan una huella. Sin embargo, el tema de la violencia y la represión se expresan en la obra no sólo a través de símbolos, sino por medio de un trabajo corporal que llega directo al espectador.
Es que la energía física y el concepto van juntos en estos dos trabajos, qeu cada bailarina de alguna manera adapta a su personalidad artística, a su sensualidad, a su manera de ser. La segunda coreografía conserva algunos elementos y agrega otros, entre estos últimos la proyección de los propios ensayos de la obra, que dialogan con lo que está sucediendo en vivo.
En la pantalla, dos gatos comparten la sala de ensayo con la artista, que termina buscando en ellos la naturalidad de los movimientos, la expresividad, la comodidad con el propio cuerpo. La inclusión del desnudo en la obra de Achugar es tan impactante como brutal y sofisticada a la vez. Un verdadero manifiesto por crear vínculos con mayor grado de humanidad.
Las coreografías, todas de gran intensidad, tiene por contrapartida como un guiño teatral, elemento que la propia directora subrayó en el debate que tuvo lugar a continuación del espectáculo en la función del pasado jueves. En ese sentido, lo doloroso de los temas tratados en escena encuentra siempre un contrapeso.
El escenario mayor del Solis presentó para el final del año una serie de grandes trabajos de danza, entre los que sobresalió el Grupo Corpo, de Brasil, con un espectacular despliegue de técnica, creatividad y sentido visual. En un código diferente, y desde una concepción más de cámara, las dos coreografías de Achugar y su realización a cargo de las cinco destacadas bailarinas, demostró que cada vez es menor la distancia entre la danza nacional y la extranjera.
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