Eppur si mouve
PERRO RABIOSO Y LA CULTURA
Un colectivo joven de agitadores culturales, que por pocos minutos más estará en la estación de AFE, organizó un encuentro internacional a favor del cuerpo. Que al igual que la mente gira.
La estación de AFE volvió a su antigua condición de inmenso sepulcro techado, porque VIENE huyó. El empresario que organizó esta super movida, Francisco Ferrés, decidió, dos meses antes de finalizar la estadía prometida, levantar los petates y partir expreso. Si para hoy por la puerta de la estación, y hecha un vistazo, imagine a uno de los nuestros, un ser vivo, pernotando allí. Algo así como un Principe Valiente, conluirá. Vien, el ¨principe¨ que aceptó trasladar su colchón a esas lóbregas -y siempre bellas- habitaciones lleva por nombre Alejandro Roquero, y fue el coordinador técnico de un festival internacional del cuerpo, la imagen y el movimiento (FIVU 04) que terminó ayer y duró ocho días. Alejandro integra Perro Rabioso, un colectivo de entusiastas delirantes, autodefinido como gente que en lugar de quejarse por las cosas que no están, las busca.
Cuando Quico Ferrés les dijo me voy, faltaban dos días para comenzar el festival al que trajeron invitados de Japón, Canadá, México, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. Vaya, vaya, pensaron sin guita y sin lugar ¿que carajo hacemos? Vamos por partes sentenciaron enseguida. Lo primero es tener luz (UTE cortó la energía eléctrica de la estación de AFE por deudas). Entonces consiguieron, luego de intensas negociaciones con Ferrés, que éste asumiera el costo del gasoil del generador que actualmente provee de energía al lugar. Pero la potencia del generador es insuficiente, o por lo menos riesgosa para la serie de obras teatrales que presentaría el festival. Así que Perro Rabioso salió a procurar un teatro. Y tuvo éxito con el que ya había sido, antes, su hogar: el teatro Victoria, que los recibió con la generosidad de costumbre. La oficina de coordinación del Perro permaneció en la estación de AFE, donde se realizaron las mesas redondas, proyecciones de videoarte, performances, instalaciones y muestras fotográficas del festival, mientras los espectáculos escénicos pasaron a engrosar la cartelera del Victoria. Fue a esa altura que Alejandro Roquero, demandado por apurones, urgencias y cortocircuitos, juzgó necesario dormir en AFE, para comenzar a resolver problemas temprano. Por otro lado Perro Rabioso cuenta, hasta hoy, con la solidaridad que uno de los boliches que integraron la frustrada movida: La Ronda. Como La Ronda hacía aceptado, mediante acuerdo previo con Perro Rabioso, alimentar a los invitados extranjeros al FIVU y organizar, aprovechando ese marco, algunas zapadas con músicos de allá y de acá, optó por quedarse con los muchachos del Perro, aguantando los andenes.
RABIOSO DE GANASPlatea del Teatro Victoria, medianoche del lunes. Acaban de culminar dos obras del FIVU 04 (una protagonizada por bailarinas-actrices uruguayas y otra por un pareja de actores-bailarines chilenos) y Tamara Cubas, bailarina, egresada de la Escuela de Bellas Artes y directora general de Perro Rabioso, dialoga conmigo en los largos asientos de la platea. Alrededor andan los maquinistas del Victoria desarmando, de ¨onda¨ y de madrugada, escenografías fabricadas por los propios anfitriones del festival.
La historia del grupo, que inició sus actividades en 2002, se remonta a Holanda. Más precisamente al exilio, en ese país, de Tamara y Francisco Lapetina (el de la banda Plaza Sésamo, ¿remember?). Tamara y Francisco, decidieron , en 2002, volver a Uruguay pero a hacer algo, proponer y empujar, dice Tamara. El teatro, la música y la danza vertebraron las tres primeras concreciones de ese año: la obra teatral Alarma de Silencio, con el coreógrafo brasileño Marcelo Evelin, en el teatro Victoria; la primera edición del un disco de Lapetina y Plaza Sésamo bajo un sello creado exclusivamente para ese fin, que tomó su nombre de uno de los temas -¨Perro rabioso¨-, y un unipersonal que protagonizó Tamara Ella no tiene nada que ver en esto, también en el Victoria, donde combinó danza, música e imágenes. La banda sonora de este espectáculo también fue llevada luego, a disco compacto.
¨Este año estuvimos con todas las pilas puestas, porque después de esas tres cosas organizamos la primera edición del FIVU, en el Museo Nacional de Artes Visuales¨, cuenta Tamara. Concurrieron a él, entre otros artistas, la directora del festival de videodanza de Buenos Aires, y Perro Rabioso decidió otorgar, en la ocasión, dos premios -uno dedicado a un artista uruguayo y el otro a un latinoamericano- a los trabajos que compitieron en el encuentro. Los premios consistieron en poner a disposición del ganador, sin costo, la buena tecnología de edición que el grupo trajo de Holanda, para que hiciera lo que quisiera. Por Uruguay resultó ganadora del premio Andrea Carriquiry, que en este festival presentó dos videotapes a modo de instalación.
¨Y todo esto fue impulsado en medio del desastre financiero y el quiebre del dólar del 2002. Cada vez que nos planteamos un proyecto grande sufrimos accidentes de igual tamaño¨, comenta Tamara, con ánimo festivo.
El año pasado Perro Rabioso montó otra obra, cuándo no, en el Teatro de la calle Río Negro, titulada No matarás. Para diseñar la escenografía convocaron al artista plástico Eduardo Cardozo. Que nunca había trabajado en un espacio escénico, apunta Tamara. Y se propusieron todos, invertir el orden de los factores: en lugar de pensar el espectáculo primero y la escenografía después -lo cual siempre supone el riego de que la escenografía no trascienda el mero decorado -eligieron dejar que Cardozo elaborara el espacio, para luego investigar e improvisar sobre él. ¨Y Eduardo estuvo brillandte, literalmente, porque colgó del techo 200 bombitas de 25 watts, que se integraron perfectamente a la idea. Fue un acto simple, limpio, genial¨, añade la directora.
Este año Perro Rabioso se alió a otras dos organizaciones culturales -Red Sudamericana de Danza y Tango en Escena-, con las cuales compartió espacio en AFE. Habían elaborado, las tres, un proyecto común de gestión cultural participativa y en red, y cuando estaban buscando quien lo financiara apareció Ferrés y su invitación a alojarse en AFE. ¨La intensión que inspiraba el proyecto VIENE articulaba perfectamente con la nuestra, así que aceptamos felices, porque es innegable que el espacio de la estación es alucinante e ideal para concentrar diversidad artística y atraer públicos diferentes. Incluso, yo tenía en casa 600 o 700 videos con videoarte de todo el mundo, y los llevamos a AFE, porque era una injusticia que sólo los amigos accedieran a ese material¨, subraya Tamara¨.
Actualmente, Perro Rabioso se ha transformado en un referente del videoarte latinoamericano, tanto desde el punto de vista del intercambio de materiales como del de la programación. La programación de uno de los últimos festivales de videoarte de Rio de Janeiro fue enteramente seleccionada por Perro Rabioso, señala la entrevistada.
Hubo un intercambio muy fluido, también, con la ciudad argentina de Rosario, muy similar, en sensibilidad y movimiento cultural a Montevideo.
Pregunto si el videoarte, en Uruguay, no es un tanto invisible. Tamara responde que cuando organizaron el primer festival, coincidieron en que si el tema era la videodanza, ética y artísticamente correspondía relevar que producción uruguaya, y previa, existía al respecto. ¨Encontramos algunas investigaciones cercanas a lo que hoy definimos como videodanza, de videoartistas que en algún momento se habían aproximado a la danza, pero ninguna producción reciente. Actualmente, y ara el FIVU 04, se presentaron tres producciones de videoarte uruguayo, de Fernando Sicco, Florencia Varela y Miguel Grompone. Y estamos muy contentos porque en el festival, y coordinado con el Centro Cultural de España, se realizó un taller de videocreación a cargo del mexicano Octavio Iturbe¨.
UN LUGAR DONDE MOVERSE. Quienes acompañan a Tamara en el equipo ¨perruno¨son: Itzel Ibargoyen, Lucinla Bortagaray, Santiago Turenne, Analía Perezvila, el Roquero, Catalina Chouy, Paul Domenack, Marcelo Rossal, Ramiro Rodríguez, el trío Glot (Gualano, Lapetina, Todeschini), Daniela Cardarello, Paula y Nicole Berenstein.
Esta gente soñaba con que el proyecto VIENE funcionaría a las mil maravillas, y esa prosperidad ambientaría un derecho a la permanencia en el lugar, o al menos habilitaría contactos y vínculos que condujeran hacia otro espacio. Porque hay que advertir que Perro Rabioso se mantiene con el aporte desinteresado de sus integrantes, sin espónsores y sin sede ¨oficial¨.
Tamara recuerda parte del proceso que pulverizó aquellas optimistas expectativas iniciales.
¨Desconozco la suma de factores que terminaron por asfixiar al proyecto VIENE, porque participamos en él como invitados y no como productores, pero me parece que pecó de ambicioso. Sí, Ferres tiene experiencia en armar una macrofiesta, una noche o dos, pero una movida que prometió por 5 meses de duración es algo distinto. Los números empezaron a no cerrar, algunas ofertas que estaban al principio después se retiraron, ciertas estrategias fueron modificadas sobre la marcha y el público comenzó a mermar. Nosotros nos manteníamos firmes, porque la estación justifica cualquier esfuerzo. Pero cuando a dos días del festival la producción de Ferrés nos vino a decir que se iban y, todavía, que AFE cerraba, nos quedamos duros¨.
Que no está muerto quien pelea bien se ve, le digo a Tamara, que vuelve a sonreír y confiesa que lo primero que harán a corto plazo, es descansar un poquito¨.
Media hora despues e descansar, comenzarán a conectarse otra vez con el resto del planeta, porque ¨sabemos que aunque vivas en Uruguay, lo más sano y productivo es que la información cultural entre, se organice y salga. Lo que no tenemos claro es adónde iremos a parar, porque carecemos de un local de las dimensiones que tiene AFE, y son las adecuadas, además, para desarrollar nuestro trabajo. Supongo que intentaremos conseguir fondos en el exterior¨.
Tamara repasa las cuatro realidades que vuelven ineluctable esta necesidad de recurrir al apoyo internacional: ¨Un Estado desfinanciado, jóvenes que no están, los que están sin dinero y una empresa privada que rechaza invertir en la cultura. Creo que con estas cuatro cositas alcanza para estar frito¨.
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