Tamara Cubas
El plano de la imagen video, blanco y negro y con una escala de proyección mayor a la usual, se quebraba en una de las esquinas del espacio del gran salón, y el balanceo, las sugerencias del movimiento y el sonido, el hecho de saber que las performances de Tamara Cubas se fundan en el protagonismo de lo corporal, hacían presentir su irrupción en la sala de un momento a otro. Una minúscula videocámara sujeta a su cuerpo con cintas adhesivas, daba un testimonio esquivo y misterioso de su tránsito por los corredores del solitario edificio. El público condensado en la sala donde se desarrollaba el Ciclo de Performances, contemplaba absorto las imágenes en la esquina del salón. De tanto en tanto interferencias. Así de pronto, la artista irrumpió en el salón con ropa interior caracterizada por no pretender más condición que la de ropa interior propiamente dicho. Allí desarrolla un trabajo corporal con movimientos propios de la persona estética que la artista ha desarrollado desde su pasaje por Contradanza. Mientras, el movimiento de la cámara sujeta a su cuerpo, escribe en la imagen proyectada, una versión del gesto, compuesta de suelo, paredes, arquitectura, rostros del público . . . Este trabajo corporal de algún modo se constituye en fase pre-textual de lo que vendrá. Después del esfuerzo físico, jadeando, introduce la microcámara en su boca y la imagen proyectada termina revelando el interior de su cuerpo: dentadura,lengua, campanilla . . y el amplificado sonido de su respiración.
De algún modo, Tamara explora lo corporal desde ángulos inéditos, deconstruyendo el discurrir establecido en lo que a la estética del cuerpo humano se refiere, atenta contra la mirada estereotipada ofreciendo una nueva versión de la condición de desnudez que revela otras intimidades cuya trascendencia no pasa por el mundo físico, sino que nos conecta con una poética singular, en la que se amalgaman exquisitamente el sarcasmo y la inteligencia creadora inaugurando un lenguaje distinto. Un lenguaje más propio de una humanidad, que aún en su decadencia, produce gestos maduros, que constituyen de algún modo la simiente de un Arte neuvo, que se aleja indiferente de la producción pour la galerie y traspasando la región de las miserias dominantes del sistema de las artes, se aventura en la creación de conocimiento; en el desarrollo de otras inteligencias. Por momentos parece reanimar las utopías que motivaran alguna vez a los artistas, promoviendo la esperanza de exorcizar un arte esclerosado por secreciones literarias que han terminado banalizando gran parte de la producción contemporánea.
Tamara Cbuas, es algo más que una promesa . . .
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