Danza en Montevideo. Alarma de Silencio

Producto de un taller de improvisación, el brasilero Marcelo Evelin estrenó un espectáculo con momentos de intensa belleza.

Esta obra, surgida del trabajo de un taller que dictó Evelin en Montevideo, tiene el sello creativo de su autor. El cuerpo se transforma en el principal elemento de composición, que traduce los productos surgidos en la investigación sobre la improvisación corporal de las intérpretes. En un entorno absolutamente blanco, que recibía una interesante propuesta lumínica y una gran cantidad de imágenes e video, los cuerpos (también de un pulcro blanco) alcanzan un alto grado expresivo con algunos desniveles en distintos fragmentos. Hay momentos de intensa belleza estética con cuerpos fluctuantes que se complementan perfectamente, mezclados con algunos otros, donde la reiteración de movimientos anula el interés por las formas coreográficas.
Más allá de esos altibajos, los intérpretes tienen sus distintos momentos para el lucimiento personal. Seguramente una mayor cantidad de funciones, permitirá un ajuste más preciso para hallar las intensidades precisas de acuerdo a los distintos momentos que propone el coreógrafo. Lo mismo sucede con la música, que si bien resulta de interesante factura, por momentos sobrepasa la energía que generan los bailarines, dejándolos en un segundo plano.
Sería deseable que la obra tenga posibilidades de continuidad, que le permitan un crecimiento sostenido de sus muchas virtudes.

Tipo: 
Crítica
Autor: 
Claudio Pansera
Medio: 
Periódico de las artes escénicas y cultura
Fecha: 
setiembre
Año: 
2002