Ella. Movimientos subversivos en la escena

Poesía gestual y videoimágenes

Como es de estilo y parece que e buen gusto, las experiencias de las vanguardias artísticas acontecen en ámbitos acotados y con mínimos decibeles. Es que partiendo de lo establecido pero a caballo de las nuevas tecnologías, constituyen la simiente subversiva de dramáticas transformaciones que cuestionarán paradigmas y conmoverán estructuras.

Paradigmas cuestionados
Hablamos de ELLA, un espectáculo de video-danza o mejor todavía, e multidisciplina escénica con la dirección e interpretación de Tamara Cubas, videista y bailarina recientemente egresada de Bellas Artes (Taller Laborde); videos y puesta en escena por cuenta de Arauco Hernández compartido con la directora y música a cargo de Francisco Lapetina y Gastón Ackermann.
La puesta se desarrolló en espacios no convencionales; el 22 de setiembre en el antiguo galpón de AMDET de la calle Dante y Requena, y una semana después en los patios de la Facultad de Arquitectura.

El hueco de la angustia
La propuesta ubica a la protagonista en diálogo cinético con el único elemento material sobre el escenario: una absurda y extravagante escalerita que parece desafiar las leyes del equilibrio y la gravedad, mientras que la temática transita por la peripecia de descubrirse un hueco en el cuerpo, justo de la exacta forma de la persona que ya no está.
El relato expresivo de esa rueda incesante, de ese remolino centrífugo que alterna la angustia lacerante con la euforia esperanzada, la inquietud y el desasosiego exaltado de una mujer-mecanismo al que le falta una pieza, nos habla de una observación aguda y sensible a la hora de construir el personaje, de un registro afinado de las intrínsicas sinuosidades del dolor psíquico.

La caja craneana
El prodigio se desata cuando los videos, que se proyectan en dos pantallas semi transparentes, una delante y otra detrás de la protagonista y coordinadas por computadora, con imágenes independientes, crean un efecto espacial cercano al holograma, ya que vemos simultáneamente tres planos.
La idea es que las telas que circundan a la protagonista, operen como una verdadera caja craneana, donde serán proyectadas interpretaciones plásticas de las visiones subjetivas del personaje, que correlatan armónicamente con la peripecia del mismo.
Reforzando la poesía gestual de la interpretación de Tamara y en una clave onírica a la manera de los superrealistas, vemos también lo que pasa por su cabeza.
Se renuncia al color. La clave emocional dominante impone el dominio absoluto de los grises.

Un sonido desconcertante
Es así que, y gracias a las técnicas de animación, cobran vida y movimiento volúmenes amenazantes y pavorosas ciudades de piedra de áspera belleza y ominosas aristas, creando una atmósfera de insoportable tensión.
Ahí se produce el segundo prodigio: la irrupción simultánea y estentórea de un sonido poderosamente alusivo, un sonido desprovisto de resonancias identificables ya que instrumentos y voz humanas fueron digitalmente sintetizados y lo fueron en función de que la única presencia humana fuera la protagonista. Escuchar un instrumento es evocar el músico que lo ejecuta. Todo elemento reconocible distrae la apuesta a la abstracción el proyecto. Las personas en estado crítico no escuchan guitarras ni trompetas. Tal vez escuchan ruidos de fracturas, himnos o letanías extrañamente murmuros, acordes desconcertantes o notas dolientes.

Estupor y compasión
En esa línea de pensamiento el vestuario del personaje aparecería como un elemento distorsionante, diversionista. Tamara opta entonces por vestir su propia piel, en un desnudo sin regateos, verdadera metáfora a la transparencia de la apuesta y visando la fresca honestidad de los resultados.
El desarrollo en tres planos, la continua mutación de luces en la escena, el dinamismo y la trabazón de las videoimágenes animadas sumando al portentoso sonido recrean una cierta estética de videoclip.
Todo contribuye para que esde el pequeño universo del escenario, la multiplicidad de los lenguajes fusionados vayan construyeno el sólido andamio de una manera diversa de concebir y facturar el hecho artístico. En el plano de la historia relatada, la anécdota consigue carnadura universal, provocando estupor y compasión.
El estupor que genera toda belleza insolente . . . . y compasión, porque etimológicamente es compartir la pasión. La obra adquiere así la dimensión de una terapia grupal de catárticas identificaciones y purificador aliento.
Belleza y pasión es lo que nos propone ELLA, para dulcificar o infernizar la travesía.
Quien lo vivió, lo sabe.

Tamara Cubas ha sido recientemente becada por la European Media Master Art, Holanda, para un Master en video digital.

Tipo: 
Crítica
Autor: 
Aldred Yankelev
Medio: 
Causa Abierta
Fecha: 
4 de octubre
Año: 
2000