El cuerpo en el ojo

Danzas para el cuerpo del video

Videodanza es lo que hacen los artistas poniendo en juego el video y la danza. Este texto intenta ahondar en algunas de las especificidades o posibilidades que tiene el lenguaje de la videodanza, en un abordaje que proviene de la reflexión personal a partir de mis experimentaciones en el área.

Videodanza es video
El video es yo veo
Yo veo imágenes
Imágenes de cuerpos
Cuerpos que se mueven
Cuerpos que danzan
Danzan en un espacio
Danzan en un tiempo
Danzan en el video

La videodanza es video. La palabra video remite, al mismo tiempo, al soporte de las imágenes en movimiento y al lenguaje artístico; sin embargo es imprescindible discernir soporte y lenguaje para comenzar a introducirnos en la Videodanza.
Cuando decimos que videodanza es video, queremos decir que no es danza para la escena, tampoco registro de una obra escénica por más que en su posterior edición se apliquen efectos, se altere la linealidad o se cambie la banda sonora. Podrá resultar un buen video promocional de una obra escénica o una documentación sobre la existencia de la misma, pero no una pieza de videodanza.
Videodanza es danza creada para la cámara. Puedo optar entre dos caminos: hacer una obra pensada especialmente desde su origen para la cámara o realizar una adaptación de una obra escénica.
Adaptar significa adecuar, ajustar una cosa a otra, aplicar convenientemente, avenirse a las circunstancias. Adaptar de un lenguaje escénico a video una obra de danza requerirá volver a analizarla, identificar su esencia y estudiar de qué forma con los recursos y las características del video realizo la traslación de la obra de un medio a otro. En las adaptaciones el realizador se apropia de la materia (la danza escénica) para hacerla suya, utiliza los recursos del lenguaje audiovisual y construye una nueva obra.
La cámara se transforma entonces en un medio de apropiación y creación. La elección de la cámara como herramienta expresiva es el primer acto creador del artista, la videodanza como práctica específica en ese espacio llamado video.

El video es yo veo. La expansión de las tecnologías de la información y la comunicación, han introducido una mirada diferente sobre el mundo que implican nuevas maneras de representar, comunicar, memorizar, narrar, seducir, diseñar, imaginar, o expresar.
El videoartista norteamericano Bill Viola afirma que las tecnologías de la imagen óptica como el cine, la fotografía y el video, son máquinas que producen contenido y cuyo producto son las impresiones directas del mundo exterior. Nos devuelven el mundo, y por eso son mucho más profundas y misteriosas de lo que generalmente entendemos. Por naturaleza son instrumentos no esencialmente de visión sino de filosofía, en el sentido etimológico de la palabra. Estas tecnologías extienden el órgano de la visión por lo tanto alteran la forma en que pensamos y nos comportamos, o sea nos modifica.
El vocablo video, primera persona del presente del indicativo del verbo latino video, significa -yo veo-. En el video, al encuadrar recortamos la realidad obligándonos a tomar una decisión sobre lo que incluyo o excluyo del frame. En las imágenes que decidimos captar y luego mostrar, nos descubrimos, exponemos nuestra visión de las cosas y sus relaciones, exhibimos nuestra visión del mundo.

Yo veo imágenes. Nos encontramos con dos tipos de imágenes, las imágenes de superficie y las imágenes en profundidad. En las primeras, la lectura es inmediata y no va mas allá de la identificación de la imagen. Las imágenes en profundidad – a diferencia de las de superficie- se pueden penetrar, atravesar, hasta perderse en ellas; incluso salir para volver a vincularse por otro punto distinto cada vez. Son capaces de producir ecos, resonancias sensibles, son capaces de tocar honduras. Las imágenes en profundidad trascienden el tiempo y muchas veces permanecen vigentes desatando reverberaciones.
El filósofo Paul Virilio plantea que todas las imágenes son consanguíneas, no hay imágenes autónomas. La imagen mental no se puede separar de la imagen ocular. La imagen pertenece a la persona, luego de la experiencia estética me la llevo, me la apropio. Es además intransferible pues pone en juego al Ser en toda su complejidad.
Para generar imágenes en profundidad es necesario aprender a mirar, mas allá de ver, escuchar las imágenes mas allá de oírlas, y sobre todo permitir que respiren.

Imágenes de cuerpos. ¿Qué entendemos por cuerpo?, ¿qué imagen nos creamos a partir de la palabra cuerpo?, ¿qué es un cuerpo para cada sujeto?, ¿qué significa tener un cuerpo?
El mundo de posibilidades de percepción y representación del cuerpo es ilimitado y ha sido una fuente constante de interrogantes y manifestaciones en cualquier lenguaje artístico desde tiempos remotos. Nada pertenece más al individuo que su propio cuerpo, cada cuerpo es único e irrepetible. Las visiones del cuerpo son tributarios de un estado social, de una visión del mundo y dentro de esta, de una definición de la persona. La manera en que se piensa el cuerpo proclama un valor, indica una conducta. Nuestro cuerpo nos define como individuos, como seres diferentes y diversos al tiempo que nos identifica como especie, colectividad y le da sentido a nuestra naturaleza social.
Con frecuencia los coreógrafos, creadores y bailarines procuramos encontrarle sentido a ese cuerpo y aplicamos capas - símbolos sin posibilitar el simple “estar” de esos cuerpos y el “estar con” esos cuerpos, permitir que emerja la riqueza de cada individualidad.
¿Qué significa tener un cuerpo hoy en día? Cuanto más honda esa reflexión, más auténtica y compleja será la presentación de ese cuerpo, pues éste es lo más cercano de mi propia geografía y de mis propios límites.
Con el video, mi mirada sobre el cuerpo adquiere otra perspectiva al estar mediada por la cámara. Esta nueva perspectiva sobre el sujeto posibilita otras lecturas o relecturas y se abre un infinito campo de relaciones posibles.
La posibilidad de ver y dar a ver de una forma diferente lo ya visto, lo ya supuestamente conocido, se transforma en una gran aventura.
Desconcertarnos por el simple hecho de encontrarnos con algo que apenas varió su contexto, crear nuevos sentidos o desviar los establecidos, activando mecanismos de distanciamiento de ese cuerpo.
Esto nos requiere activar la percepción, como estado de vulnerabilidad y sensibilidad emotiva, un encuentro individual con el resto del universo.

Cuerpos que se mueven. El bailarín posee una vivencia dinámica del espacio que si logra traducir en imágenes visuales, abre un campo riquísimo de posibilidades estéticas.
Que el bailarín logre “ver” lo que el camarógrafo registra, que dance en vínculo con la cámara y en concordancia con el espacio del video. Danzar en relación con ese ojo que lo percibe y al mismo tiempo, que el camarógrafo perciba ese cuerpo, se mueva con él, respire y dance con él, logrando una relación dinámica en el espacio.
Ser el otro al mismo tiempo que soy yo y actuar en consecuencia, desarrollar una escucha tal que me permita moverme con el otro e incluso anticiparme.
Colocar el punto de vista dentro la acción, situar al espectador dentro, traducir una vivencia física del movimiento: la cadencia, el cambio de ritmo y dirección, el peso. ¿Cómo muestro el giro más que el cuerpo que voltea?, ¿cómo traduzco a lenguaje audiovisual un salto más que un cuerpo que se impulsa?, ¿cómo traduzco un impacto más que dos cuerpos que se embisten?

Cuerpos que danzan. La danza es movimiento, el video también lo es. El video y la danza trabajan sobre la misma materia prima, el espacio y el tiempo, pero ambos conceptos tienen esquemas completamente diferentes en cada lenguaje. La danza escénica ha ampliado enormemente sus fronteras posibilitando gran libertad creativa. Esa libertad se potencia cuando la relaciono con el video al liberarla de sus leyes físicas. Citando a Maya Deren ¨…en el cine puedo hacer bailar al mundo¨.

Danzan en un espacio. El video encuadra, la danza debería ser creada a partir o para ese espacio de la cámara. Ese encuadre que puede perseguir una danza o dejar que la danza fluya en él.
El encuadre es el espacio del video.
Pienso en el encuadre como un marco que señala pero no limita la acción. Para percibir esa acción, no es necesario que suceda todo dentro del encuadre, puedo sugerir que se desarrolla o continúa fuera de él. Mediante el encuadre destaco lo que decido que el espectador vea pero también puedo lograr que se atienda o reconstruya lo que está fuera.
Pienso esa composición en varias direcciones y profundidades.
La cámara que se mueve en un sentido y atraviesa el cuerpo o un cuerpo que se mueve y atraviesa la cámara. En ambos casos, ¿desde dónde entra, cómo y qué parte de ese cuerpo?. ¿Qué distancias entre cuerpo y cámara? Aquí se ponen en juego la composición en diversos planos y las relaciones de profundidad de campo posibilitando destacar unos elementos sobre otros. Construir narrativas no solo en las secuencias de las imágenes sino también en las superposiciones y relaciones entre los diversos planos. Mover el punto de atención del espectador pasando por los diferentes planos en relación a un mismo punto de vista. Crear sensaciones espaciales para un lenguaje que es bidimensional.

Danzan en un tiempo. El tiempo es para el videoartista lo que la luz es para el pintor y el fotógrafo. Maya Deren afirmó que la cámara lenta sería como el microscopio de las imágenes. La percepción del tiempo equivale al pensamiento, el tiempo no se mueve en una trayectoria lineal.
Lo condensamos y lo dilatamos según nuestras propias necesidades. El video mediante la edición nos permite alterar o construir una nueva temporalidad de las acciones, cambiar su velocidad; pero la manipulación del tiempo es absoluta e ilimitada por las infinitas combinaciones de los frames de todos los minutos y de todas las imágenes visuales posibles. En el video, la verdadera composición del movimiento, la danza, se construye en la isla de edición. El momento de la filmación es la hora de la captación de materia prima. Es importante conocer y ser concientes de esta característica para sentirnos libres al tomar las decisiones en la recolección de las imágenes.

Danzan en el video. El video como un espacio para la exploración de la danza, como sujeto, objeto y metáfora. Un espacio para la exploración del movimiento, la variación de todas la relaciones en el espacio y el tiempo, la inestabilidad de todas la referencias.
Los videos producidos por Rumos Itaú representan 5 posibilidades de abordaje de la videodanza dentro de las infinitas que puede haber. Comentaremos algunos aspectos, tomando en cuenta los temas antes mencionados.
Sensaciones contrarias.
Cuando dos puntos se dirigen hacia direcciones distintas u opuestas generan una tensión. Tal como ocurre en el tipo de movimiento de los bailarines se plantea también en la composición de las imágenes. La composición de los elementos en relación a la cámara están diseñados de tal forma que genera desequilibrio. Las acciones están desencuadradas o en un segundo o tercer plano.
Dentro de un mismo encuadre proponen constantemente al espectador un pasaje de la atención de un punto a otro por las acciones diseñadas en cada uno de ellos.
En las escenas aparecen objetos que más que aportarnos información sobre lo que sucede nos desvían de las primarias lecturas.
En la segunda parte del video, la cámara adquiere un movimiento constante y fluido recorriéndonos por distintas habitaciones justo cuando las coreogradías de los bailarines están en su punto mas alto de dislocamiento.
Todo es inestable, todo es movimiento, nada es previsible, cuando parece que va a comenzar, termina, sin permitirnos encontrar el equilibrio.
FF
Plantea una continuidad temporal y dislocación espacial, logra que espacios lejanos puedan ser cercanos. Seguimos a una pareja que nos lleva con ella en su trayecto. En un corto lapso de tiempo parece que recorriéramos días, meses. La pareja no se mira, pero sabemos que van juntos, nos llevan con ellos. Recorren diversos lugares, unos ruidosos, peligrosos, otros menos; hacen que espacios tan diferentes los recorramos con armonía y fluidez. Espacios urbanos que son conocidos por todos, los hemos habitado, sabemos de su sonoridad, pero “FF” elimina esa sonoridad propia de dichos espacios para dar exclusivo paso a la melodía de la pareja. La acción enmudece a el contexto consiguiendo que todo sea fácil y continuo. Este recorrido no tiene comienzo ni final, puede mantenerse por siempre. “FF” es una historia de amor, “FF” incita a enamorarnos.
Jornada al ombligo del mundo
Numerosos cuerpos se disponen por muchísimas horas conformando formas estáticas para realizar un video en stop motion. Son paisaje de una absurda historia de muñequitos de juguete que con toda libertad lúdica los autores han planificado muy detenidamente. El paisaje conformado son cuerpos blancos, morenos, negros, con tatuajes, con cicatrices, con y sin pelos, más flacos, más gordos. El paisaje no es anónimo, el cuerpo no se presenta como simulación o representación sino en su total naturaleza. El cuerpo se presenta a tal punto que puedo apreciar su olor.
Al tiempo que seguimos el viaje de los diminutos personajes, el paisaje corporal se mantiene en primer plano. La anatomía sirve de territorio, el cuento sirve a los artistas de excusa para hablar o poner en evidencia la riqueza de la naturaleza humana.
Fora de campo
La danza se desplaza fuera del encuadre, el juego se invierte y visualizamos a quienes están siempre fuera de campo; a quien ve.
Sin embargo, la danza está presente, la reconstruimos mediante las sensaciones de quienes si la ven, a través de sus comentarios y la propia corporalidad al presenciarla. No es necesario ver a la bailarina para ver la danza. “Fora de campo” habita en los bordes de los lenguajes, pero este video no documenta una danza sino que hace cuerpo una danza. Nos coloca en comunión con los otros espectadores disfrutando juntos un bondadoso acto de entrega.
Passagem
Un viaje hacia el interior, una casa vacía con la huella de algo que ya fue. Espacios emotivos habitados por la nostalgia de algo que no está, la elección del Super 8 refuerza esta lectura. El video nos lleva de paseo, nos encontramos siempre con la misma bailarina, una bailarina desdoblada en varios estados. Una misma persona que muta completamente en cada habitación.
Para definir la poética de cada una de las habitaciones se encuentran en estrecha comunión: coreografía, vestuario, elementos escenográficos, tipo de movimiento de la cámara, otras personas que ocasionalmente aparecen.
La sensación del tiempo es continuo, a pesar de contar con importantes cortes entre imágenes y pasaje de una habitación a otra, se fluye.
El espectador recorre estos espacios interiores de ensueño en primera persona. Somos voyeurs, no solo transitamos, sino que husmeamos. Se nos permite acercarnos sin ser vistos, casi rozar, entrometernos y se nos invita a retirarnos sin poder llevarnos nada más que la duda de que quizás no sucedió.

Tipo: 
Artículo
Autor: 
Tamara Cubas
Medio: 
Publicación de Rumos Danza 2007
Fecha: 
2007
Año: 
2007