Tamara foi morar no ¨Teresinha¨

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Llegué a Teresina a comienzos de Mayo, en el aeropuerto me percaté que siempre he llamado a esa ciudad, de ¨Teresinha¨. Ciudad de la que conosco su existencia desde hace 10 años por ser donde nació y vive ahora mi querido amigo Marcelo Evelin.
Colaboratorio me invita a una residencia artística y esta instancia representa una increíble oportunidad para investigar unas ideas que desde hace un tiempo rondan en mi cabeza, hacer un paréntesis en mi vida y concentrarme en este tema.
Teresina, que fue la primera fase de la residencia, representaba también el viaje a la ciudad de Marcelo y el acercamiento al proyecto Núcleo de Creación que me intrigaba por las fragmentadas impresiones que había recibido, suficientes para seducirme como la relación entre la creación, lo social, lo colectivo, la comunidad, etc.

La primer semana con el grupo, los integrantes del Núcleo más otros artistas convidados, fue en medio de las inundaciones que estaba sufriendo el Estado de Piauí que dificultaba la llegada a algunos al Galpón donde trabajamos (dificultades relativizadas en relación a las pérdidas que sufrieron gran parte de los habitantes). Me encuentro con un grupo diverso y entusiasta que crean a partir y a pesar de su realidad, muy diferente de otras ciudades brasileras que conocía como Rio y San Paulo.
Aunque había sido informada de la realidad actual de Núcleo de Creación y había leído sobre la experiencia con Cristian Duarte (residente anterior), no tenía muy claro como trabajar, ni tampoco pretendía tal cosa sin relacionarme directamente con quienes compartiríamos un proceso, pues solo estaría especulando sobre una realidad ajena.
El Núcleo (NCD) acababa de pasar por un experiencia dramática para ellos en cuanto a su condición como artistas y encuentro rápidamente una relación con el proyecto La patria personal, y una vía concreta de encarar la experiencia allí. (Ver Dirceu foi morar no Sol).

Les propuse aplicar el método de la confección de un archivo sobre el territorio de los 3 años pasados del Núcleo. También encontré interesante dar continuidad a la experiencia anterior con Cristian Duarte. Un archivo que nos permitiera relacionarnos con ese pasado reciente, esa realidad histórica y construir desde el presente. Una metodología que posibilitara transitar por ese territorio, expandiéndolo, desplegándolo, agrietándolo. Construir una base de datos sin preocuparse de posibles discursos ni formas, soportes o lenguajes, pero lo suficientemente abierta como para posteriormente construir narrativas.

Nos abocamos la primera semana a la definición de los tipos de datos y la metodología de recolección de los mismos. Nos enfrentamos a la dificultad de definir esos datos de forma tal de no direccionar respuestas, discursos y que al mismo tiempo tuviera potencial de un trabajo posterior sobre ellos. La emocionalidad en relación a esa historia reciente y el discurso de pérdida, era bastante recurrente al comienzo. Una vez que profundizamos un poco más en el diseño de los datos y la organización de la recolección, esa relación victimizante con el pasado fue dejando de manifestarse para dar paso a una postura constructiva sobre lo real histórico. Allí comencé a visualizar que quizás este camino elegido nos permitía realizar un tipo de proceso enmarcado en Documento proyecto, como una construcción elaborada de lo real histórico en lugar de un Documento Grito, algo que demarca que -esto ha sido-.
Los datos recolectados en ese archivo comprendieron los vecinos del barrio Dirceu donde se sitúa el Teatro, (espacio donde trabajaban, creaban, habitaba el núcleo), alumnos de las aulas, artistas, entre otros.

Al tiempo que el grupo estaba recolectando los datos, comenzamos a introducir estrategias para vincularse con estos, que a su vez nos incitara a la navegación en el archivo. Se plateó como posibles estrategias: a. Intervenir los datos, b. Combinar los datos y c. Ficcionar o narrar a partir de datos. Como referencias a esas estrategias se presentaron; The Atlas Group project del colectivo libanes, Porno Paisaje del Colectivo Alonso-Cracium de Montevideo y el video del artista libanés Rabih Marhé, Face A-Face B respectivamente.

Estas etapas del proyecto como: diseño de los datos y entradas al archivo, recolección de los datos, representan un trabajo de mesa, de especulación, de diseño, que nos permitiría arribar a un estadio posterior pero no definitivo, la confección de un algo. Ese algo no sería un producto final sino la conformación material de un sistema que nos posibilitara arribar a un proceso de análisis sobre el/los sentidos y posibles lecturas.
Partiendo de nuestra realidad, pensamos en algo para ser mostrado el Galpón donde trabajábamos, luego en el Museo de la ciudad, espacio situado en el centro y por ende de paso de las personas.
Algo muy curioso para mi es que un número muy importante de los integrantes del grupo, poseían sus propios ordenadores portátiles y acarreaban con ellos día a día. Pensé entonces que quizás un soporte web pudiera también ser posible de ser considerado en lugar o además de otro espacio/soporte. Es entonces que paradógicamente sufrimos un asalto y nos quedamos sin nuestros computadores, cámaras de fotos, etc además de datos que se habían recolectado.
Esta nueva realidad (opto por realidad en lugar de problema) no obligó hacernos cargo de nuestra infraestructura actual y construir a partir y a pesar de ella.

En base a las 3 estrategias planteadas se arribó a una colección de diseños de acciones, imágenes y objetos muy diversos. Casi todas estas propuestas presentaban una demanda de un espacio público y una relación con el público de forma mas íntima o alejada de la concepción publico-espectador para acercarse a público-participante. A partir de aquí se propuso intentar armar posibles dramaturgias en base a tomar, desechar, modificar, apropiarse, ROBAR las ideas volcadas arriba de la mesa.

Dividos en grupos nos abocamos totalmente a la construcción de dos posibles algos, el espacio público continuó recurrente en las discusiones para llegar a dos propuestas a implementarse en los dos Shopings de la ciudad. La especulación sobre la reacción del público, las estrategias de seducción, inducción y inclusión de las personas dentro de la obra, fueron aspectos de mucha discusión, por lo tanto un contenido de gran relevancia dentro de las propuestas que se estaban discutiendo. Mas que algo para alguien (público) se manifestaban algo con alguien.

La posibilidad de aplicar estas ideas sobre un posible proceso de acercamiento a un territorio establecido (Historia reciente), y la receptividad y apropiación por parte del grupo de Teresina, representó una instancia riquísima de análisis y estudio de mi campo de investigación. Poder ver y analizar como estas ideas se problematizaban a partir de la realidad y la historia del otro, y sobre el cuerpo y el territorio de ese otro que me es ajeno, me posibilitó espejar y de forma triangular visualizar y entender mi propio proceso.

A partir de las estrategias propuestas, de los datos recabados (algunos no pudieron completarse por el accidente del robo) y mediante procesos de discusión colectiva se arribó a estas dos propuestas, Acción Viveiro y El jogo. No sin una tercera interferencia, huelga de transporte público.
Yo pude asistir al primer día de la primera propuesta, pero como dije antes, considero que esta operación de construcción de ese algorepresenta una fase no final del proyecto por lo que me aventuro al análisis de posibles lecturas o discursos sobre Acción Viveiro para colaborar en la reflexión del grupo al respecto.

Acción Viveiro
Uma casa de papelão com porta, janela, piso e sem teto.
Uma proposição instalatoria do núcleo do dirceu.
Uma estrutura frágil, restos de caixa formando paredes numa delimitação tênue entre o dentro e o fora.
O espaço do Shopping Riverside, miniatura em escala do mundo do consumo e da globalização.
Resistir ao desabrigo, ao ventos e tormentas, resistir a mediocridade que grita no pe do ouvido, que sustenta as estruturas rachadas do poder vigente.
Proposição iniciada pela artista uruguaia Tamara Cubas, em residência em Teresina por 3 semanas dentro do Projeto Colaboratorio.

Marcelo Evelin

La Acción Viveiro tuvo un desarrollo o construcción de la idea muy interesante, partió de una propuesta de Magaon de una caja de un formato pequeño, forrada de fotos por dentro y fuera y conteniendo el registro sonoro de comentarios y recuerdos. El proceso de discusión colectiva fue llevando esa pequeña caja a las dimensiones finales, y perdiendo y ganando otras características. Cuando el grupo llega a el espacio donde instalará la caja, poseen ideas sobre lo que hacer, pero en la construcción misma, que les lleva mas o menos unas 8 horas, deben ir tomando decisiones estéticas, practicas y operativas sobre el montaje. Como el intento de colocar el techo de la casa que fracasa.
En el proceso en el que literalmente se entregaron de cuerpo entero a esa construcción colectiva, posibles sentidos fueron afloraron, muchos de ellos por primera vez en el obrar. Un proceso orgánico donde se fueron obrando pensamientos en lugar de pensar una obra (Mauricio Kartun)
Al pasar de la horas sus cuerpos fueron acusando cansancio físico pero el entusiasmo del grupo no decayó y en forma dinámica continuaron apareciendo sentidos, lecturas cuando el público comenzó a ingresar a la caja. Formas de abordaje de ese público, de seducción, de incitación, invitación a participar del acontecimiento se van poniendo en práctica. Estratégicas de relacionamiento con un otro, para que ingrese en este espacio y colabore en la construcción del mismo. Era clara la excitación de quien está construyendo de forma activa no solo física, sino que la instancia del hacer se comparte con el de reflexionar, un proceso dialéctico y dinámico entre la construcción de la cosa y la lectura de la misma.