Archivo y Artes Escénicas en Venezuela: hacia la acción participativa


MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA CULTURA
INSTITUTO DE LAS ARTES ESCÉNICAS Y MUSICALES
LABORATORIO DE FORMACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DE SABERES

Archivo y Artes Escénicas en Venezuela: hacia la acción participativa

Estrella Camejo

Desde el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, desde el año 2006, se vienen promoviendo iniciativas vinculadas con la investigación y la documentación de las artes escénicas y musicales. Inicialmente, con el desarrollo del proyecto de la red de centros de investigación y documentación que, hoy por hoy, cuenta con 401 integrantes entre centros, agrupaciones artísticas e investigadores/as independientes. Este red ha funcionado principalmente a partir de intercambios vía correo electrónico, Web y a través de 2 encuentros presenciales, uno cada año.

En los dos encuentros de la red hubo dos inquietudes recurrentes: la primera, ¿cómo obtener información que ayude a la conservación y clasificación de documentos en artes escénicas y musicales? La segunda, ¿cómo desarrollar metodologías que incorporen a las comunidades en la investigación y documentación de las artes escénicas y musicales? Como respuesta a la primera inquietud, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura generó un material divulgativo (impreso y en video) sobre conservación y catalogación de materiales documentales, que actualmente está disponible en las red de bibliotecas públicas de Venezuela.

En esta oportunidad nos referiremos al programa del Ministerio que atiende la segunda inquietud, la relacionada con la investigación y la documentación en espacios comunitarios. Durante el año 2008, hemos venido desarrollando un programa que vincula la investigación acción participativa y la antropología de la creación artística, para incentivar la conformación de organizaciones culturales en las comunidades y el reconocimiento de elementos de identidad local a través de las artes escénicas. Específicamente, el objetivo del programa es desarrollar procesos de investigación acción que reconozcan los elementos dancísticos, teatrales y musicales propios de la identidad local.

El planteamiento de este objetivo parte de la antropología en la creación artística pensada desde el teatro, la danza y la música, en cada área contamos con un hacedor que nos apoya. En el caso de la investigación acción participativa, las reflexiones surgen desde el seno del instituto, intervienen, tanto del Director General, Rodolfo Porras, dramaturgo, director artístico, productor teatral, lexicógrafo y socialista convencido, como todas y todos los integrantes del equipo del Laboratorio de Formación y Construcción de Saberes que tengo la dicha de dirigir.

Para comprender e intercambiar experiencias sobre esta iniciativa es importasnte conocer las reflexiones que dieron pie al trabajo en cada área. En el caso del teatro, el encargado de esta reflexión es Paco Díaz quien nos dice que:
Cuando Eugenio Barba afirma que el principal objetivo de la antropología teatral “es el estudio del comportamiento escénico pre-expresivo que se encuentra en la base de los diferentes géneros, estilos y papeles, y de las tradiciones personales o colectivas.” , hace referencia al estudio de “sistemas teatrales” que se encuentran, por tradición, claramente establecidos y codificados. El teatro Noh japones, las danzas Kathakali de la India, la pantomima clásica europea o la opera china son su objeto de estudio.
Aunque en nuestro paisaje cultural existen y persisten diversas manifestaciones y expresiones tradicionales con estas características y que bien podrían someterse a este tipo de análisis y estudio, en esta oportunidad nuestro interés apunta en otra dirección muy distinta, quizá su opuesto. Queremos dirigir la mirada hacia terrenos más inexplorados y baldíos, no por ello, infértiles, al contrario. Lugares donde la tradición teatral, tal y como la conocemos, no existe o es insipiente. Espacios donde su manifestación se encuentra en estado latente y mimetizado en el acontecer cotidiano.
Esto amerita la presencia de un experto, alguien que tenga una mirada entrenada y fina capaz de reconocer esta epifanía de lo teatral. En tal sentido, nuestra misión como facilitadores del trabajo de desarrollo de las potencialidades de creación artística con las comunidades, es en primer término, guiar y acompañar a los participantes en esta búsqueda y establecer el reconocimiento de tales manifestaciones en ellos mismos como expresión y parte del colectivo al cual pertenecen. En segunda instancia, brindarles el apoyo técnico y artesanal necesario que les permita llevar a escena el resultado de dicha experiencia.

La reflexión sobre la danza ha estado conducida por Oswaldo Marchionda y se expresa inicialmente así:

Si entendemos la danza a partir de su naturaleza, es decir como movimiento corporal, asumimos que es un lenguaje social e históricamente determinado, cargado de símbolos -corporales- y combinaciones de movimientos, ritmos y dinámicas observables en un tiempo y espacio establecido.
La danza es un hecho social, producida por individuos con experiencia y circunstancias históricas quienes a través de ella, expresan su particular forma de concebir el mundo que los rodea y determina. La danza –por medio de su movimiento- es pues, el elemento de transmisión de esa cosmovisión que cumple una función comunicativa generando niveles de identificación. Los individuos y grupos sociales a partir de sus prácticas cotidianas, construyen una imagen de sí mismos –de ellos y de sus iguales y, por supuesto de quienes no les son iguales- elaboran procesos de reconocimiento y otredad, apoyados en sus características socioculturales comunes y no comunes. Construyen identidades que al igual que la danza, dicen del tiempo que les toca vivir.
Por otra parte, es fundamental considerar la condición efímera de la danza; nunca una coreografía, una secuencia, un movimiento serán iguales. Siempre la realización de la danza estará determinada por la circunstancia particular del momento y ámbito singular de su realización. En esa medida siempre será una obra única.
Partiendo de que la antropología en términos generales es el conocimiento del hombre o como dice E. Cassiere es la “comunidad de todo lo viviente”, debemos considerar que en los sectores populares “la persona” está subordinada a una totalidad social y cósmica que la supera, regida por las leyes de participación, vinculada en una relación de simpatía con todas las formas animadas o inertes que se juntan en el medio en el que vive. En este sentido, sus expresiones artísticas son las manifestaciones singulares de los elementos fundamentales que contienen.
Sobre el montaje artístico, entendido como los métodos como se aborda la construcción (en este caso, colectiva) de la obra, será la conjunción de los procedimientos y técnicas de creación (factor artístico y/o comunicacional) y los resultados de los procesos de investigación (entendidos como método de construcción de conocimiento/saberes), es decir ese “saber colectivo” concientizado a partir de su compresión como resultado de la investigación, traducido en metáfora para la creación.

El músico que nos ha prestado su apoyo incondicional es José Ángel Viña y parte de lo siguiente:
La historia de los pueblos transcurre siempre arrullada por una música poderosa, incitante y plural, características de su existencia sonora. Cada país forja prácticas sociales recurrentes, cargadas de unos significados atribuidos y compartidos por el colectivo, que generan elementos de identidad con los cuales se diferencian, precisamente, de otras sociedades.
En Venezuela, la música es una de las prácticas sociales más efectivas, desde el punto de vista identitario, de nuestro espectro cultural, razón por la que encontramos zonas musicales según la ascendencia que las culturas originarias han tenido en la elaboración y práctica del repertorio popular que sobrevive en cada región. Así, tenemos que en las regiones oriental y andina se hallan, principalmente, melodías y ritmos de marcada ascendencia hispana; la costa central y occidental delatan la huella profunda de la polirríitmia africana; y las regiones extremas del país guardan el espectro sonoro indígena, vestigios ancestrales confinados a esa periferia territorial por el avasallamiento y la dominación española. No obstante, la necesidad de mirar más de cerca el panorama musical actual en muchos de los estados y regiones del país nos pone de frente con el sincretismo, por lo cual la presencia de rasgos puros de las culturas originarias ya no es suficiente para delimitar regiones de gran extensión ni de mayor homogeneidad cultural.
El auge de las comunidades mestizas fue generando una música igualmente híbrida, fusión de ritmos y sonidos. Si bien es cierto que en algunos repertorios sobresalen los rasgos de alguna de las tres culturas originarias, en la mayor parte de los casos el sincretismo resolvió el asunto dejando en las canciones y ritmos una paridad en la presencia de elementos hispanos, indígenas y afro, incorporando posteriormente los elementos de la industria cultural y sus formas musicales comerciales de origen latinoamericano (salsa, merengue, reguetón, entre otros) o anglosajón (rock, pop, entre otros), accesible a grandes masas gracias al poder de la comunicación masiva.
Por las razones arriba vistas nos corresponde, con gran sentido de responsabilidad y desde una perspectiva antropológica, revalorar y difundir con vigor los elementos constitutivos de la venezolanidad, en un esfuerzo por afianzar el sentido de pertenencia de nuestras comunidades con sus propias manifestaciones musicales. Esta iniciativa permitirá progresivamente que el pueblo convierta en herramientas de liberación y cambio su música, estableciendo así un diálogo con otras comunidades teniendo una valoración clara de su idiosincrasia, orgullosos de sus procesos históricos, tendiendo puentes sonoros por el que transiten en su camino hacia el afianzamiento de una verdadera democracia, con justicia y libertad y siempre con la perspectiva de un respeto genuino y espontáneo por las diferencias propias de nuestra cultura plural y mestiza.

Una vez contadas las reflexiones sobre el teatro, la danza y la música, artes escénicas que, en definitiva, son las razones de ser de esta iniciativa del Ministerio del Poder Popular para la Cultura es importante precisar a qué nos referimos cuando hablamos de la Investigación Acción Participativa como soporte metodológico de estas experiencias de creación en y con las comunidades.

La investigación acción participativa es una metodología desarrollada en Colombia a mediados de los ’70 del siglo XX por Orlando Fals Borda, quien al aplicar la metodología de la investigación acción de Kurt Lewin (alemán) encuentra que para apoyar a las comunidades en condiciones desfavorables en la solución de sus problemas, satisfacción de sus necesidades o el desarrollo de sus potencialidades no es suficiente con investigar su situación actual y ejecutar acciones para modificarla. Es indispensable que sean las y los integrantes de las comunidades quienes sean los protagonistas de esa investigación acción. Es decir, si este proceso no se plantea como participativo pierde sus posibilidades transformadoras y de sostenibilidad.

En términos concretos, la investigación acción participativa consiste en acercarse a una comunidad, familiarizase con sus formas de ser y hacer, propiciar que sus integrantes sistematicen la información sobre las fortalezas y debilidades, potencialidades y necesidades de su comunidad, identifiquen las situaciones que desean modificar, planifiquen y ejecuten acciones para lograrlo y evalúen si las acciones desarrolladas han contribuido positivamente a la modificación de la situación que motivó las acciones conjuntas. Todo este proceso se repite en espiral hasta que las comunidades consideran que han modificado las situaciones que impulsaron el trabajo colectivo. El papel de quienes se acercan a la comunidad desde fuera es siempre el de acompañante y facilitador, las decisiones son tomadas en colectivo para generar compromiso social. En ese sentido, aciertos y desaciertos tienen responsabilidades compartidas.

Esta metodología surge desde las ciencias sociales y el programa Cultura en curso, nombre que recibe esta iniciativa del Ministerio porque no sólo es cultura que transcurre sino que genera aprendizajes de parte y parte en acciones que se comparten, la acerca al campo de las artes escénicas porque éstas ofrecen un universo de imágenes y percepciones variopintas a quienes buscamos responder la pregunta de ¿quiénes somos? y, porqué no, generar alternativas para lo que queremos ser y transformar.

Este programa está dirigido a integrantes de comunidades en las cuales se detecta una necesidad de formación en artes escénicas y musicales y que se comprometen a asumir los retos del programa durante 4 meses consecutivos. Tiempo que, si tomamos en cuenta las múltiples ocupaciones de nuestros líderes comunitarios y hacedores/as de la artes, requiere de un gran interés y compromiso de parte de quienes se vinculan con el programa.

Con el desarrollo del programa esperamos contribuir con la formación práctica de artistas, cultores/as y hacedores/as en la estrategia de investigación acción participativa; con el fortalecimiento de los aspectos técnicos (dirección, composición, producción) en los y las artistas, cultores/as y hacedores/as y con la realización de muestras en música, teatro y/o danza realizadas con y por la comunidad, que den cuenta de elementos significativos/o de identidad de ella.

La preparación de los/as facilitadores/as en la estrategia de investigación acción participativa contempla un taller de investigación acción participativa, un taller de redes sociales y asesoramiento acerca de antropología en la creación artística, contando con el apoyo de asesores en cada disciplina y del equipo del Laboratorio del IAEM durante el proceso de ejecución del programa.

El acercamiento a las realidades de las comunidades que realizamos a partir de la investigación acción nos permite conocer cuales son sus fortalezas y reconocer la debilidades y, en este sentido, proponer la información y conocimiento complementario a lo que se este desarrollando en cada región y no antes de que comiencen los procesos. Aquí es donde entran en juego de manera definitoria los/as facilitadores/as, quienes conocen con mayor especificidad a los actores sociales con quienes trabajamos. A partir de aquí podemos ir acercándonos a esa realidad y así sucesivamente, de lo contrario matamos la metodología que proponemos porque por la urgencia de obtener los resultados, no profundizamos los procesos y terminamos desde el centro, decidiendo lo que se hace en las regiones.

La caracterización de la comunidad se realiza con todos y todas las participantes del proceso y está orientada hacia la identificación de los líderes comunitarios, de los espacios con los que cuentan para el desarrollo de las artes escénicas y musicales, de las formas de relación que se establecen, de las formas particulares que adquiere la corporalidad (¿cómo y por qué?), de los ritmos que le son propios, de las situaciones (positivas o negativas) que resultan significativas para las personas que habitan en ella.

El entrenamiento de las y los participantes en los elementos de lenguaje corporal y/o musical los realiza el/a facilitador/a en los encuentros que sostiene con los mismos, pudiendo en casos puntuales, solicitar al Instituto el apoyo que para el montaje sea requerido. En este caso el Instituto, conjuntamente con la comunidad, el facilitador y el gabinete regional (instancia del Ministerio del Poder Popular para la Cultura que funciona en cada estado del país) busca la fuente de apoyo requerida.

Es importante decir que la elaboración del guión o de la composición es el resultado de la participación activa de las y los involucrados, en ningún caso puede ser impuesto ni por el/a facilitador/a ni por un grupo de participantes. El/a facilitador/a, en todo caso hace sugerencias que son discutidas entre todos y todas.

En la producción de la muestra participan todos. Esto no quiere decir que no haya división de las tareas asumiendo responsabilidades particulares. Se incluye en este proceso la invitación al resto de los habitantes de la comunidad, quienes aún no siendo partícipes directos del proyecto son beneficiarios y/o actores indirectos.

Durante todo el proceso hacemos un acompañamiento en dos sentidos: primero, de los contenidos: concepción general del proyecto, coherencia y claridad con los objetivos perseguidos, relación entre el discurso y acción, buscando que los resultados expresen sus contenidos fundamentales. Segundo, de método: que sea la investigación acción participativa la forma de proceder, es decir “el deber ser” de la experiencia.

El registro y documentación de la experiencia se hace con la intervención de las y los/as participantes, el/a facilitador/a, el equipo del Laboratorio, los asesores, los gabinetes regionales del Ministerio y/o las televisoras comunitarias. Los soportes materiales del registro son principalmente bitácoras o diarios de los participantes, grabaciones de audio de los repertorios y grabaciones audiovisuales.

El trabajo se realiza según las fases o, más bien, los aspectos insoslayables siguientes:

1.- Conceptualización y planificación del programa.
• Establecimiento de los objetivos, las características y la metodología del programa.
• Definición de asesores, facilitadores y comunidades.
• Elaboración del texto inicial que sirve de guía a los participantes responsables de la ejecución del programa.
• Planificación de los encuentros iniciales para generar acuerdos metodológicos y de ejecución del programa.

2.- Reunión de facilitadores, asesores y acompañantes.
• Se acuerdan los aspectos de contenido, metodológicos y logísticos del programa cuya ejecución en cada comunidad es de 4 meses aproximadamente.
• El equipo de facilitadores de las regiones intercambia visiones y experiencias similares con asesores y acompañantes.

3.- Ejecución del programa

a) Identificación del (o los) elemento/tópico/aspecto a trabajar como expresión de la comunidad.
• Presentación a los/as participantes de los recursos con los que se cuenta para la realización de la muestra comunitaria.
• Definición de las funciones y tareas de los/as participantes para las próximas sesiones.
• Guiatura del proceso de identificación de los posibles aspectos dancísticos, teatrales y/o musicales a ser trabajados por la comunidad como elementos propios de la identidad cultural de dicha comunidad.
• Investigar los elementos que se podrían trabajar en el montaje final.
• Revisión conjunta de los posibles espacios culturales de la comunidad, evaluando estos espacios en correspondencia con el posible montaje a producir.

b) Iniciación de trabajo corporal o artístico.
• Elaboración de una guía de actividades y ejercicios a desarrollar por los/as participantes en las sesiones. Estos ejercicios son orientados al desarrollo del elemento a trabajar en el montaje.
• Definición de las actividades que desarrollan los/as participantes como parte de la construcción de los personajes y del montaje.
• Realización de actividades de desarrollo de habilidades asociadas a voz y cuerpo, lenguaje corporal y musical, según sea el caso.
• Ejecución de las distintas actividades relacionadas con la construcción de la temática a trabajar en el montaje.

c) Construcción de los personajes/repertorio/montaje
• Elaboración de una guía de actividades a desarrollar en las sesiones para la construcción de los personajes/repertorio y el montaje a realizar por parte de la comunidad.
• Asesoría a los/as participantes en la asignación de roles específicos que asumirán para la producción y ejecución del montaje.
• Apoyo en la formación de los/as participantes de acuerdo a la tareas a cumplir en la elaboración del montaje.
• Asesoría a los/as participantes en la escogencia del espacio donde se ejecutará el montaje.
• Establecimiento de las pautas de los próximas sesiones de ensayos para el montaje con los/as participantes.
• Elaboración de la composición coreográfica, musical o teatral de acuerdo al tema escogido para trabajar.
• Seguimiento de las actividades generadas en la construcción del montaje, refiriéndonos a la construcción de los personajes, de un guión, de la composición coreográfica o musical.
• Registro escrito, fotográfico y/o audiovisual.

d) Ensayos de la puesta en escena
• Puesta en práctica la puesta en escena del montaje para su próxima ejecución.
• Guiatura de ensayos del montaje de la comunidad.
• Asesoría a los/as participantes en la producción del montaje.
• Ejecución de las distintas actividades relacionadas a la producción del montaje, de acuerdo a las asignaciones y responsabilidades asumidas por cada uno de los/as participantes.

e) Presentación del montaje
• Desarrollo de los roles asumidos por cada cual para la ejecución del montaje.
• Ejecución del montaje.

f) Informe final de trabajo
• Elaboración de un informe sobre las labores ejecutadas durante el proceso del programa de formación de la comunidad. Se incluye la información sobre el montaje realizado en la comunidad.
• Presentación de observaciones y propuestas generadas de la experiencia durante todo el proceso de investigación, reconocimiento, talleres y producción y construcción del montaje.

g) Intercambio de experiencias comunitarias
• Preparación logística para asistir intercambio con otra de las comunidades participantes.
• Desarrollo de los roles asumidos para la ejecución del montaje.
• Ejecución del montaje.

h) Evaluación
• Creación de espacios de diálogo que sirven para la reflexión discusión y evaluación del trabajo realizado, para compartir observaciones y propuestas generadas de la experiencia durante todo el proceso de investigación, reconocimiento, talleres y producción y construcción del montaje.
• Sistematización de la información generada en las fases de los montajes, a partir de los registro escritos, fotográficos y/o audiovisuales.

Este es un programa experimental en el que hay un equipo de trabajo bastante grande que abarca todos los estados del país, aunque no lo suficiente para garantizar la democratización de la acción cultural hacia todos y todas las interesadas en participar. Con la articulación con las redes sociales hemos logrado expandir la acción y el impacto del programa. Esperamos insertarnos en cada vez más redes para promover en mayor medida el disfrute y la creación vinculada con los valores de la diversidad cultural venezolana, latinoamericana e iberoamericana.