Homenaje a la Cursilería

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Curador: 
Alfredo Torres

(Curserías y Cursiladas)
Nadie puede concretar una manifestación artística cursi de manera intencional. Por lo menos, si se atiende a definiciones de diccionarios y enciclopedias.
Se es cursi, para el caso de un artista o de un escritor, o de sus producciones, cuando se intenta alcanzar refinamiento expresivo o conceptualizaciones elevadas sin lograrlo, gestando experiencias que navegan entre lo ridículo y lo pomposo. Dicho de otra manera, si existe un arte cursi, lo es a pesar de si mismo. También, como sucede con totas las obras y experiencias reunidas en esta muestra, cuando el hacedor tiene el clarísimo fin de producir obras de atmósferas cursis sin inocencia y casi con sutil alevosía. En lo esencial, mediante el traslado semántico que supone la apropiación de otros relatos, nacidos en territorios donde lo cursi prolifera naturalmente. Mediante un amable acercamiento, a veces con humor, otras con cierta displicente ironía, todos los artistas invitados o los protagonistas ocasionales, juegan a ser cursis, a amplificar conductas sociales que reiteradamente se despeñan en cualidades propias de la categoría, que adquieren rango de acto u objeto cursilón. En el subtítulo, aparecen dos palabras adyacentes. Curserías, sinónimo de cursilería pero de sonoridad más despojada, o cursiladas, acción propia de quien elige lo cursi o instaura puestas en escena fronterizas. Y cartas, muchas cartas, que por su ingenuidad o su malicia terminen concretando un muro de declaraciones erráticamente cursis. Dulces o dulzonas, más o menos tiernas o empalagosas, desbocadas o pudorosas, pero que siempre, desde una mirada un tanto cínica y soberbia, terminan transitando las geografías sobre lo cursi.Nadie puede concretar una manifestación artística cursi de manera intencional. Por lo menos, si se atiende a definiciones de diccionarios y enciclopedias. Se es cursi, para el caso de un artista o de un escritor, o de sus producciones, cuando se intenta alcanzar refinamiento expresivo o conceptualizaciones elevadas sin lograrlo, gestando experiencias que navegan entre lo ridículo y lo pomposo. Dicho de otra manera, si existe un arte cursi, lo es a pesar de si mismo. También, como sucede con totas las obras y experiencias reunidas en esta muestra, cuando el hacedor tiene el clarísimo fin de producir obras de atmósferas cursis sin inocencia y casi con sutil alevosía. En lo esencial, mediante el traslado semántico que supone la apropiación de otros relatos, nacidos en territorios donde lo cursi prolifera naturalmente. Mediante un amable acercamiento, a veces con humor, otras con cierta displicente ironía, todos los artistas invitados o los protagonistas ocasionales, juegan a ser cursis, a amplificar conductas sociales que reiteradamente se despeñan en cualidades propias de la categoría, que adquieren rango de acto u objeto cursilón. En el subtítulo, aparecen dos palabras adyacentes. Curserías, sinónimo de cursilería pero de sonoridad más despojada, o cursiladas, acción propia de quien elige lo cursi o instaura puestas en escena fronterizas. Y cartas, muchas cartas, que por su ingenuidad o su malicia terminen concretando un muro de declaraciones erráticamente cursis. Dulces o dulzonas, más o menos tiernas o empalagosas, desbocadas o pudorosas, pero que siempre, desde una mirada un tanto cínica y soberbia, terminan transitando las geografías sobre lo cursi.Nadie puede concretar una manifestación artística cursi de manera intencional. Por lo menos, si se atiende a definiciones de diccionarios y enciclopedias. Se es cursi, para el caso de un artista o de un escritor, o de sus producciones, cuando se intenta alcanzar refinamiento expresivo o conceptualizaciones elevadas sin lograrlo, gestando experiencias que navegan entre lo ridículo y lo pomposo. Dicho de otra manera, si existe un arte cursi, lo es a pesar de si mismo. También, como sucede con totas las obras y experiencias reunidas en esta muestra, cuando el hacedor tiene el clarísimo fin de producir obras de atmósferas cursis sin inocencia y casi con sutil alevosía. En lo esencial, mediante el traslado semántico que supone la apropiación de otros relatos, nacidos en territorios donde lo cursi prolifera naturalmente. Mediante un amable acercamiento, a veces con humor, otras con cierta displicente ironía, todos los artistas invitados o los protagonistas ocasionales, juegan a ser cursis, a amplificar conductas sociales que reiteradamente se despeñan en cualidades propias de la categoría, que adquieren rango de acto u objeto cursilón. En el subtítulo, aparecen dos palabras adyacentes. Curserías, sinónimo de cursilería pero de sonoridad más despojada, o cursiladas, acción propia de quien elige lo cursi o instaura puestas en escena fronterizas. Y cartas, muchas cartas, que por su ingenuidad o su malicia terminen concretando un muro de declaraciones erráticamente cursis. Dulces o dulzonas, más o menos tiernas o empalagosas, desbocadas o pudorosas, pero que siempre, desde una mirada un tanto cínica y soberbia, terminan transitando las geografías sobre lo cursi.

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Fecha : 
14/02/2009 - 06/03/2009